sábado 12 de febrero de 2011

Del antojo malcriado que erróneamente llamo compañía.

Una alcachofa yegua se lo pitonizó a Andre-e-e este sábado, febrero 12, 2011
Supongo que es parte del legado genealógico, al menos, de las últimas generaciones de mujeres en mi familia...

...

Estoy hablando de mi inestable sentido de la orientación frente al mundo y frente a lo que pretendo creer que es el cariño hacia una persona diferente a mí.

Hablando siempre y únicamente de mi persona... digamos que el "amor" (sí, suena demasiado mazamorra cayendo, no?) ha sido mi fuerte para parecer -aún más- una cretina en el mundo para nada cretino, sino mezquino conmigo.

Para comenzar, desde pequeña se han malogrado las pocas oportunidades de creer en esto.
Como siempre he sido "disgustable" de ver para un hombre, además de hablar más y mejor que ellos, caigo en el horror de su valentía-calentura-estereotipación y era cambiada por mis compañeras de clase, las del uniforme por el ombligo, cabello largo y delicado, figura envidiable y cerebro reducido a Backstreet Boys o los tragafalos de moda del momento.

Nunca tuve una relación real, propiamente tal.
Lo más cercano fue con mi primer ex (suena como si mi repertorio amatorio fuera increíblemente extenso!), cuando hizo un primer sacrificio monetario y personal para conocer a la sujeta que era feliz junto a él.
Luego, cuando la tortura de mi no-paciencia terminó con nosotros, hizo un segundo sacrificio en busca de algo que yo había olvidado y encontró la basura llevándose consigo: una oportunidad.

Tuve un tortuoso pero sublime encuentro con el pasado, que duró casi un mes, también con alguien que podía tocar sólo con la retina. Y entre esos días apareció el primer y único descalabro de lo que asumo por vida: era/es un sujeto de mi año de universidad.
Un tipo inteligintísimo (salvo sus horrores ortográficos que, inevitablemente, mido en contra de toda persona que caiga con ellos), que gustaba de lo cercano a lo que yo adoro; un autoproclamado "poeta de mierda" lleno de ego, experiencias dentro y fuera de ese mundo que recién me estaba comenzando a interesar... un ego tan supremamente gigante, viciado y endurecido que lo rústico de su exterior era una especie de experiencia atractiva de seguir.
En mi atrevimiento a ser parte de esa nueva y barata fantasía de ciudad, y él totalmente enterado de mi naciente interés por lo que era -quizá por medio de su radar-ego-falo- me "desayudó" a dar mi más grande salto al vacío: me metí con él. Lamentablemente... me metí solo yo puesto que nuestro "anti amigo" del presente post, quien ya venía con un repertorio extenso de despechado, pareja de tipas estupendas y luego cambiarlas, no iba abandonar su hobbie con la pueblerina del momento... de mi momento.

A los días... conocí a quien fuera mi único soporte de vida hasta la fecha, con quien compartí todo y más. Evidentemente, también lejos de mis planes y por poco de mi vida, Mikhael continúa conmigo, no juntos ni revueltos, pero conmigo, con todo lo que es él para mí y para lo desmoronado que me resulta lo respirable por estos lados.

El "poeta de mierda", sin embargo, seguía con vida. Sigue con vida.
Y mi estupidez también.
De alguna forma nos vinculan años en que el solo hecho de ver lo que hace con el mundo, las mujeres del mismo y los cuajos de mí recrea el círculo vicioso más infame del que tenga memoria.
Un día me atreví, al menos yo, a ser sincera con los años y los caprichos que nos pseudo-apegan y le dije de frentón, entre tiritones de rabia y un patético júbilo que me gustaba, junto a cuánto lo odiaba o podría odiar.
Supongo que esa patraña era el contrato firmado para volverme su MATERIAL PARA EL HUEVEO.

Y supongo que fue la excusa perfecta para lanzar su burla máxima hace unos días atrás.
Ni decir en qué quedó mi poca fe en la gente... o en mí. Ni qué decir en lo que se redujo esta personificación de la devastación, la compañía descriteriadamente cegadora y de anti amor propio... creo que la fe católica dice algo preciso (¿Yo hablando de catolicismo? Debió haber sido fuerte, jajajaja): polvo eres... y en polvo te convertirás.


Las canciones seguro tienen letras más precisas pero ya no revivo muertos. No en esta vida, y espero que en la próxima pueda intervenir para tampoco hacerlo, y así no repetirme este trago de hiel tan insistente, tan desolador... tan malo.


Mikhael, si la vida y tú me vuelven a necesitar, espero deseen arrancar y enseñarme a creer en algo bueno... en lo que sea, pero que tenga que ver con reír, con soñar... con querer. Sería lindo perder el sentido de la orientación contigo, como en nuestros buenos tiempos.


Moi, con un mal dejo a cañería, quizá~

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